Publicado el 14/08/2025 por Administrador
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Las calles de Serbia volvieron a llenarse de manifestantes en una nueva jornada de protestas contra el gobierno del presidente Aleksandar Vučić. Las movilizaciones, que comenzaron hace meses por denuncias de corrupción y mala gestión, derivaron en incidentes en varias ciudades, con enfrentamientos entre opositores, simpatizantes oficialistas y fuerzas de seguridad.
En Belgrado, miles de personas marcharon hacia el centro de la capital exigiendo la renuncia del gobierno y la convocatoria de elecciones anticipadas. La policía antidisturbios bloqueó el acceso a edificios oficiales y utilizó gases lacrimógenos para dispersar a grupos que intentaban romper el cordón de seguridad.
En Novi Sad, segunda ciudad del país y uno de los epicentros de las protestas, se produjeron choques directos entre manifestantes y seguidores del Partido Progresista Serbio, que lanzaron bengalas y objetos contundentes. La intervención policial logró separar a los grupos, aunque se reportaron heridos y detenciones.
Incidentes también se registraron en otras localidades como Niš, Kragujevac, Čačak y Vrbas, donde manifestantes bloquearon calles y se concentraron frente a oficinas del partido gobernante. En algunos casos, se denunciaron agresiones por parte de simpatizantes oficialistas contra quienes protestaban.
El presidente Vučić acusó a “fuerzas externas” de alentar la violencia y afirmó que el gobierno no cederá ante lo que calificó como intentos de desestabilizar el país. Desde la oposición, en cambio, responsabilizan al oficialismo de provocar los enfrentamientos y de limitar el derecho a la protesta pacífica.
La Unión Europea expresó preocupación por la escalada de la violencia y recordó que Serbia, como país candidato a la adhesión, debe garantizar la libertad de expresión y el respeto a los derechos humanos. Organizaciones civiles advierten que el uso excesivo de la fuerza y la criminalización de las movilizaciones están deteriorando el clima democrático.
Las protestas, que se iniciaron tras un accidente mortal vinculado a presunta corrupción en obras públicas, han evolucionado hacia un movimiento ciudadano amplio que reclama transparencia, reformas institucionales y un cambio de rumbo político. Pese a los episodios de violencia, los convocantes aseguran que seguirán en las calles hasta lograr sus objetivos.